Se ordena que se empleen de una vez los mil ducados que había legado el difunto arzobispo don Juan de Sanclemente para allanar la Quintana.
Se ordena al canónigo Vivero, tenenciero de la tenencia de A Veiga, que concierte a quién se le han de aforar las heredades de Lodoira.
Se ordena que el salario de Ortega, afinador de los órganos, se los pague el depositario de Granada a partir del mes de agosto .
Obras-Urbanismo
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Se ordena al canónigo Antonio de Cisneros que otorgue las escrituras concernientes al concierto con Rodrigo Agulla y Lope Varela, clérigo, foreros de las casas sitas en la callejuela que va de la Quintana a la Rúa Nova, en razón de la parte que se ha de derribar para ensanchar dicha calle para el bien común y provecho de la ciudad.
Se ordena al canónigo Alonso López, mayordomo de la mesa capitular que, teniendo efecto el auto de arriba, haga derribar la pared de la ladera de dichas casas y la vuelva a levantar dejando en ella las tiendas que sean necesarias, como lo pida la traza.
Se ordena al canónigo Antonio de Cisneros que trate con la Justicia y Regimiento cómo se ha de enderezar el muro que está frente a la puerta principal de la iglesia, el que sale al Hospital Real, pues está torcido y afea la plaza, que está desproporcionada
Se da el primer tratado a las tenencias que vacaron por muerte del doctor Alonso Bravo.
El señor don Baltasar de Sandoval puso la tenencia de los votos de Nendos en seiscientos cincuenta maravedís anuales.
El doctor Valcácer puso la tenencia de Liñares en veinte mil maravedís y la de A Condomiña, en cincuenta y seis mil maravedís.
Se da el tercer tratado a las huertas que están fuera de la ciudad, bajo la Torre de la Plaza, y se otorgó el foro a Juan García de Seares.
Se da el segundo tratado a los lugares de la tenencia de Xiadáns, que son para aforar.
Se ordena al canónigo licenciado Alonso López, mayordomo capitular y fabriquero, haga allanar la Quintana y cementerio de la iglesia conforme a la traza que enseñó en cabildo.
Se aumenta en veinte ducados el salario de Gregorio de Bandín, ministril, con lo cual pasa a cobrar cien ducados anuales.
Se ordena que se dé la carta que pide el canónigo Francisco Suárez de Ocampo para que Su Santidad le haga gracia de la coadjutoría de su canonicato a favor del maestro Juan García de Figueroa
Se decide que en el "primer cabildo se resolverá el propuesto pedido sobre la reedificación del coro de la iglesia de Salvaterra", al hallarse "arruinado a causa de la invasión del rebelde portugués".
Se pone "embargo a los bienes de Melchor de Velasco", maestro de obras, para asegurar "la cobranza de los 1.000 ducados que quedó a deber", de las obras del convento de San Paio de esta ciudad, así como de otras. Notificando al señor chantre para dar "aviso a la viuda del sobredicho para que venga a ajustar este débito cuanto antes con el cabildo".
Para solucionar el problema con "los médicos que tienen salario del cabildo para hacer de asistir en esta ciudad a los señores prelados enfermos y no podían salir della sin licencia expresa del cabildo, los cuales sin guardar y observar" dicha licencia, marchando "cada vez y cuando querían", se ordena y manda "que de aquí en adelante no se les pague sus salarios sin que primero y ante todas cosas preceda auto especial del cabildo para cada uno, siempre que haya de cobrar".
Se ordena al señor don Juan Patiño Giance, administrador general de las rentas de Granada, le pague al mayordomo capitular Juan de Sanmartín Pascual "los 1.000 ducados que se le deben de los gastos de la cera del año pasado de 1669".
Se ordena al señor canónigo don Blas de la Concha, colector general de este arzobispado, pagar "una libranza dada por el señor comisario general de Cruzada a favor de los hijos y herederos de Pablo Francisco de Iria de cuantía de 355.629 maravedís sobre el excusado y paga de fin de junio".
Se decidirá en el primer cabildo la propuesta realizada por Antonio Serrano, músico de arpa y bajón de esta santa iglesia, el cual al hallarse enfermo "quería irse convalecer a su tierra", suplicando a los señores una ayuda de costa para el camino.
Se ordena al señor canónigo fabriquero don José de Vega Verdugo dar "los oficiales y materiales necesarios al señor canónigo don Manuel Suárez Patiño, visitador de hacienda, para que haga sin mayor dilación que se pongan veneras de Santiago en las casas donde vive don Felipe de Nogueira y don Antonio Leboso y en todas las demás de esta santa iglesia".
Se ordena al cerero de esta santa iglesia "que corra con el gasto della como hasta aquí".
Propuesto del cabildo para quitarle al señor don Bernardino Fernández de Oviedo, agente en la Real Audiencia de este reino, la agencia de la sal al no dar "cuenta del dinero que había cobrado en la Coruña y Betanzos de las letras dadas por Montesinos a favor de los señores deán y cabildo sobre los receptores de la sal de aquellas ciudades"
Respuesta del cabildo "al auto del señor nuncio en razón de que mandó se citase al cabildo para la fianza que ha de dar el señor arzobispo de cuatro mil ducados para proseguir con la obra del convento de mercenarias".
Propuesto realizado por el señor chantre don Juan Guerra y don Sebastián Catalán para obligar al patrón del colegio de San Salvador "a que venga a dar cuenta de la distribución de la hacienda de dicho colegio" debido a la "mala calidad" de la dicha hacienda.
Se resuelve que el señor administrador de Valladolid "no siga a un tiempo todos los pleitos de votos".
Se ordena a los misarios y acólitos "acudan a ser examinados a presencia del cabildo" para tomar "resolución sobre los vestidos que piden".
Se ordena que el señor cardenal y fabriquero don Manuel Patiño componga por cuenta de la mesa capitular "un sumidero de agua de la casa de la rua nueva que tomo en tenencia el señor cardenal Silva", debiendo "hacerle conducto y darle corriente para el éxito de las aguas" y realizando también "la pontonada de la alcoba del cuarto alto y una ventana pequeña que está en un aposento detrás de la alcoba del cuarto principal"
Se ordena que se haga foro de la casa de la rúa do Franco, perteneciente a la tenencia de Santa Cruz, a Pedro Díaz de Valdevieso, por su vida, la de su mujer y a tres voces, y una pensión anual de cinco ducados.
Se da el tercer tratado a la tenencia de Pieiros, y la puso Francisco Suárez de Ocampo en ciento cuarenta ducados anuales, y en una segunda puja, en ciento setenta, que subió don Alonso de Silva hasta los ciento noventa.
Se remata la tenencia de Pieiros en el canónigo Alonso de Silva por una renta anual de ciento noventa ducados .
Se ordena a don Antonio de Cisneros que escriba al licenciado Pedro Sanz del Castillo que despache a la mayor brevedad la ejecutoria del pleito con Pedro Saco da Torre sobre el coto de Valga de la tenencia de Portomarín, pues, según la información dada por el canónigo Jerónimo Díaz de Balboa, dicha ejecutoria no se ejecutó dentro del término por descuido del licenciado Luis Rodríguez de Castro, cardenal mayor que fue de Santiago.
Se ordena al licenciado Alonso López que visite el lugar de Aradas y que ponga cédulas para aforarlo.
Se ratifican y dan por buenas la escritura de concordia que firmó Bartolomé Fernández en nombre del racionero Francisco López, tenenciero que fue de Santa Baia de Boiro, y Juan Sánchez de Coroño, y la que otorgó el canónigo León, tenenciero, y ese último.
Se recibe por mozo de coro a Jerónimo de Merlín, y se ordena al arcediano Cisneros que le dé loba, roquete y vestido, y a Bastián de Mitate, loba negra y sombrero, y si el maestro de capilla ve que el caponcillo es de provecho para el servicio de la iglesia, que lo vuelva a llamar.
Se ordena al fabriquero que, junto con el señor deán, Benito Méndez y el maestro de obras de la catedral, visite la obra de la Quintana a petición del vicario del monasterio de San Paio, fray Diego Tello, por ver qué se debe hacer para que se acabe de allanar la plaza sin perjuicio de los cimientos del cenobio.
Se aprueba el concierto del reloj mayor de la catedral propuesto por el señor deán con un oficial relojero alemán que está en la ciudad, al que recibe por ochenta ducados anuales para su gobierno y para hacer las obras de aderezo que sean precisas
Se procede a la elección de las doncellas de la memoria y obra pía del señor cardenal Pedro Varela del año 1650: María Suárez, de Santa María de Sada; Isabel González de Seronde, de Santa María do Camiño; María de Arosa, de San Fins. Entregándole a cada una de ellas una dote de 50 ducados.
Se prorroga en un año a las doncellas que están por casar de la memoria y obra pía del señor cardenal Pedro Varela.
Se libran 400 reales al señor don Ignacio del Castillo, para ayudar en el reparo de las fuentes.
Se provee el acolitazgo vacante por Marcos López, en Alonso Domínguez, misario, que asistía en el altar de Nuestra Señora la Preñada, pasando Josephe González, misario, a ese altar, el cual asistía en la capilla de las Ánimas y Juan Suárez, misario, pasa a esa capilla
Se ordena al canónigo Alonso López, mayordomo de la mesa capitular, que haga cuentas con Francisco González de Araújo, maestro de la obra de la Quintana, y le pague lo que se le debe
Se ordena a Juan de Sanmartín Pascual, mayordomo de la mesa capitular, que entregue al señor don Ignacio Sanz del Castillo, 200 reales para el reparo y aderezo de las fuentes.
Se otorga poder al señor don Alonso de Mera, en nombre del señor cardenal don Juan de Porras, tenenciero de la tenencia de Codeseda, para litigar en el pleito que había con Lucas Feixoo, vecino de Codeseda, al haberse apoderado el referido Lucas de la hacienda tocante a la referida tenencia.
Se nombran las doncellas (un total de 24) de la memoria y obra pía del señor arzobispo don Juan Beltrán de Guevara y de las suertes que llevaron los seis señores prebendados, tocando a 4 doncellas cada uno: al señor don Juan de Riquelme, Inés de Ribadas de la parroquia de San Xoán, Marina de Lema de la parroquia de San Miguel, María de Bascuas de la parroquia de Salomé y María González de la parroquia de San Miguel; al señor don Fernando Ozores de Sotomayor, tesorero, María de Erosa de la parroquia de San Fins, María García de Vega de la parroquia de la parroquia de San Andrés, María Martínez, de la parroquia de San Fructuoso y María de Verdía de la parroquia de San Fins; al señor don Bernardo de Armendáriz, arcediano de Reina, María Rigueira de la parroquia de San Andrés, Madalena do Seixo de la feligresía de Santa María de Loxo, María López de la parroquia de Santa Susana, Benita López de la parroquia de San Andrés; al señor prior don Fernando de Montenegro, Isabel de Seronde de la parroquia de San Benito, María Jacinta de la parroquia de San Xoán, Antonia García de la parroquia de Santa María del Camino y María Fernández de la parroquia de San Fructuoso; al señor don Benito Fernández Xara, Benita Vermúdez de la parroquia de San Miguel, Catalina de Costoya de la parroquia de San Xoán, Bernarda Cabrera de la parroquia de San Miguel y Andresa de Santiso de la parroquia de San Miguel; al señor don Felipe de Arbeláez y en su nombre don Alonso de Mera, su coadjutor, Francisca de Benavides, Margarita Durán de la parroquia de San Xoán, Alberta de Santiago de la parroquia de San Andrés y Benita Vázquez de la parroquia de San Xoán.
De esas 24 doncellas fueron echadas en suerte para quedar 12, siendo elegidas: María Regueira, María Martínez, Inés de Ribadas, Andresa de Santiso, Antonia García, Benita Vermúdez, María López, María Jacinto, María González, María de Erosa, Francisca de Benavides y Catalina de Costoya, las cuales gozarán de una dote de 30 ducados