Se entregan a Luis Rodríguez de Castro las provisiones de la prórroga de la concesión del subsidio y excusado para que las guarde.
Se ordena que se den al canónigo Francisco de Vivero cien reales por el trabajo de escribir las cuentas del año 1599, y otros cien al canónigo Cisneros sobre lo que quedó del año 1598.
Se encarga al canónigo Antonio de Cisneros la cobranza de ciertas partidas que dio por baja el arcediano Samaniego, y por este trabajo se le profieren cincuenta ducados.
Se ordena al canónigo Antonio de Cisneros, mayordomo capitular, que pague a Juan de Tera, cantero, vecino de la villa de Noia, los doscientos cincuenta y cinco ducados en que se le remató la obra de la iglesia de Santa Baia de Boiro, correspondiendo veinticuatro de ellos a la obra del arco de dicha iglesia
Arquitectura-arcos
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Se nombra al licenciado don Lorenzo de Valencia, cardenal, y al doctor don Francisco de Villafañe para que vayan a recibir al señor arzobispo y a acompañarle.
Se ordena que uno de los visitadores de hacienda visiten el vertedero de las casas del canónigo Basante y del sochantre y la pared de la chimenea del cardenal Quiñones.
Se ordena al mayordomo capitular que dé a la madre de Soutiño doce reales de limosna.
Se ordena al mayordomo capitular que dé cincuenta ducados a don Benito de la Jara para que haga un arco en el patio de su casa, de piedra, con ventanas de grano, conforme a la visita que se hizo
Se ordena que se escriba a Juan de Ponte, receptor, para si quisiere hacer el apeo con un salario diario de quinientos maravedís.
Se dan quince días de cuento a don Pedro Álvarez de Sotomayor, los que empleó en visitar la casa de la tenencia de Caldas.
Se dan quince días de cuento al canónigo don Juan de Guevara, los que empleó en visitar junto con don Pedro Álvarez de Sotomayor la casa de la tenencia de Caldas.
Se confirma la visita de la casa de la tenencia de Caldas y se ordena al mayordomo capitular que pague los doscientos ochenta reales y medio que se señalaron al señor don Juan de Mendoza y Guevara, tenenciero, para que haga los reparos.
Se dan diez días de cuento al canónigo Fernán López Varela, los que consta estuvo enfermo en su granja de Herbón.
Se ordena que se visiten las casas donde viven don Benito de la Jara y Sebastián de Liceras, por si es conveniente que se hagan los arcos que propusieron en cabildo
La placa reproduce el interior de la pequeña capilla de Nosa Señora das Angustias de Agualada de Marantes, en la parroquia compostelana de San Vicenzo de Marantes, que se encuentra a casi nueve kilómetros al noreste de Santiago de Compostela, a corta distancia del río Tambre a su paso por la localidad de Sigüeiro.
La importancia de esta capilla estriba en que era el único templo desde la localidad de Ordes que los peregrinos del Camiño Inglés veían a su paso por el trazado antiguo antes de llegar a Compostela. De hecho próximo a la capilla se encuentra la llamada Fonte dos Peregrinos o Fonte dos Ingleses, donde estos se lavaban y adecentaban antes de la llegada a la ciudad, muy al estilo de lo que los peregrinos del Camiño Francés hacían en Labacolla.
En primer término podemos ver el arco de la escuela mateano de su interior, tal vez venido de la Catedral de Santiago. Es quizás el principal objetivo de Limia al fotografiar esta capilla, tal como podemos deducirlo de la lógica de materias que acostumbraba a retratar y, con mucha probabilidad, de los intereses de su amigo Antonio López Ferreiro. Hacia aquí parece dirigirse la principal atención, quedando perfectamente este elemento enmarcado, mientras que el ábside y el retablo de la capilla quedan bastante más oscurecidas y no se persigue su completa reproducción.
En efecto, en un segundo plano aparece retratado el único retablo de la capilla, que contiene la imagen central de una Piedad, un Santiago Peregrino a la izquierda y un santo dominico a la derecha
En esta placa observamos una toma del Patio de San Marcos, dentro del antiguo Hospital Real de Santiago de Compostela (hoy en día, Parador Nacional de Turismo). Desde el extremo suroeste bajo la arcada hacia el lienzo norte, permitiendo ver la portada de acceso al Patio de San Lucas. Apoyado en una columna próxima a esta puesta se halla un joven muy bien vestido, que lleva puesto un sombrero que se le levanta al apoyarse en la columna. En medio, por fin, vemos casi por completo la fuente renacentista, de la que mana abundante agua.
El Patio de San Marcos fue, junto con el de San Juan, el primero en ser realizado. Aquí observamos la fuente renacentista diseñada en 1510 por Enrique Egas Cueman (1455-1534) y ejecutada por Jácome Díaz. No obstante, a mediados del siglo XVI este patio parece que se encontraba en un estado deplorable, amenazando desplomarse, con numerosas filtraciones de agua. Así que los arquitectos Rodrigo Gil de Hontañón (1500-1577) y Francisco Julí (-1563) fueron los encargados de su reforma en 1555.
Es curiosa la figura del joven que Limia retrató y que no ha sido posible identificar. Además, el fotógrafo realizó al menos una segunda instantánea de este patio, la que recoge otra de las portadas monumentales en LI 06/14