Se remite de nuevo al doctor Bravo el negocio y pleito de los votos en el arcedianato de Nendos.
Se admite por coadjutor en la prebenda del canónigo Antonio de Borja a Agustín de Valdivieso.
Se ordena al cardenal Salazar, al doctor Villafañe y al licenciado Polanco que vuelvan a hablar con el arzobispo para que se alcance una resolución en lo tocante al remedio y orden que se ha de poner a los acólitos y mozos de coro.
Se ordena al canónigo Antonio de Cisneros que vaya a Coruña a seguir el pleito entablado con Jerónimo Feliz, con un salario ordinario de dos ducados diarios
Acólitos
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Se ordena al cardenal Domingo Ruiz de Durana que vaya a la villa de Noia para que le visite y le consulte acerca del pleito entablado con el regimiento de Santiago por el asunto de las espadas, esto, tras haber relatado aquél lo mal que había sido recibido en A Coruña y el mal ánimo mostrado por los alcaldes mayores de la Audiencia ante los negocios del cabildo, concretamente, en lo relativo al litigio referido.
Se ordena al fabriquero que tome brillos (sic) para los muchachos del coro, acólitos y misarios.
Se ordena al canónigo Antonio de Cisneros que pague al cardenal Domingo Ruiz de Durana doce ducados de salario por los seis días que ocupó en ir a Coruña al negocio de las espadas
El cardenal Luis Rodríguez de Castro puso en quiebra la tenencia de Montouto.
Se da poder a los canónigos Francisco Suárez de Ocampo y Juan Rodríguez da Ponte para que hagan las diligencias necesarias contra los mayordomos que han sido de la mesa capitular para que paguen todos los rezagos.
Se ordena que se visite el lugar de Estrobén, de la tenencia de Santiago la Nueva, del que pide se le haga foro Rodrigo Nego.
Se da licencia a Pedro Tenorio de Bouzas, acólito, para que vaya con el señor canónigo Salinas a servirle en los negocios de A Coruña.
Se da por vaco el oficio de acólito de Muñiz, del que hizo dejación, y se escoge para sustituirlo a Francisco Barreiro.
Se ordena al canónigo licenciado Alonso López, mayordomo de la mesa capitular, que dé a Muñiz, acólito, doscientos reales para que se vista y pueda cumplir con su devoción de ser religioso.
Se acepta la memoria y fiesta de San Antonio Abad que dejó dotada fray Lope Gallo de Avellaneda, comendador mayor de San Antón, según y como lo acordaron en el auto capitular de 17 de mayo de 1607
Se ordena al arcediano don Antonio de Cisneros, mayordomo capitular, que dé a Pedro Rodríguez y a Francisco González, acólitos, sendos herreruelos de paño negro y, a ese último, dos camisas a mayores.
Se nombra al canónigo Pedro García secretario de cartas del cabildo con un salario anual de cuarenta ducados por cuenta de la prebenda del maestrescuela.
Se otorga licencia al racionero Zaldívar para quedarse en la ciudad y no ir a Coruña para que pueda asistir a la profesión de un hermano suyo en el monasterio de Conxo.
Se ordena que se pongan cédulas para dar en tenencia la hacienda de Ribadavia que fue de Antonio Francisco y que fue entregada al cabildo por una deuda de quinientos doce ducados.
Se dan veintisiete días de cuento al canónigo Juan de Santiago, los cuales había empleado en la ejecución de una sentencia relativa a la sinecura de Bealo.
Se da el primer tratado a los bienes de la tenencia de Ribadavia que fueron de Antonio Francisco